Dibujar, bocetar, pintar,...



Si te gusta, siempre hay un momento para coger un lápiz, un boli o un pincel, tú decides cuándo, dónde y cómo ...

En esta página iré subiendo algunos de los dibujos bocetos o pinturas que voy creando en busca de una identidad artística abandonada por un tiempo, pero nunca olvidada 😊



El mar

 El mar tiene un poder especial para relajarnos, la luz, el agua, la arena, el olor, la brisa, ...



Feliz día del libro

Hoy 23 de abril recuerdo mis primeras lecturas, cuentos, fábulas, ... historias maravillosas que me hacían volar y sentirme libre.

También recuerdo mis libros de adolescente aventuras, filosofía, novelas, historia, arte. Todas ellas me inducían a soñar, llorar, reir, reflexionar, ....

Hoy sigo disfrutando de la lectura como siempre, por eso quiero compartir con el mundo una sonrisa y un deseo:

"que todos los niños y niñas del mundo puedan leer y disfrutar de lo que la lectura nos ofrece"

¡Feliz día del libro!


DeleteCyberbullying ES : Cyberbullying: hay una salida!

El paraíso

A veces imaginamos el paraíso como un lugar lejano y de difícil alcance.

A mí me gusta pararme de vez en cuando a mirar lo que hay cerca de mí y en ese momento siempre encuentro la paz.

El lugar mágico es como lo bautizan mis hijas...

El mundo de los Guri-Guris


Hoy os presento un cuento nuevo, pensado para aquell@s que no quieren dormir la siesta.

Tenéis dos versiones, una para que las mamis y los papis podáis contarlo personalizándolo con los nombres de vuestr@s peques y la otra como audio, contando por mí.

Espero que os guste. Quiero pediros que me enviéis los dibujos que les sugiere el cuento a vuestr@s peques y me comprometo a publicarlos todos para que ell@s puedan ver sus obras en la web.

Podéis oírlo, leerlo y descargarlo pinchado en la página de CUENTOS

El cuento de pan y pimiento

¿Conocéis el cuento de pan y pimiento, rábano tuerto y miga de pan? En la página de Cuentos tenéis mi versión del mismo que espero os guste. Como siempre os invito a contarlo a l@s más pequeñ@s de la casa.
Un saludo.
Ana

Un nuevo cuento para compartir

Hoy os ofrezco en la pestaña de cuentos, uno para compartir con l@s más pequeñ@s. Se titula "El país que no tenía colegios".
Espero que lo disfrutéis y dejéis vuestros comentarios.
Un abrazo

"La princesita que quería ser estrella"

En la pestaña de Cuentos he subido un cuento para niñas y niños pequeños, pensado para cuando se van a la cama. Habla del amor y los sueños.

Espero que os guste y lo contéis a muchos niños y niñas.

Un abrazo de fantasía

Cuentos, historias, leyendas, fábulas...

Los cuentos son algo de lo que nadie debería carecer, nos ayudan a soñar, nos liberan y nos dan fuerzas en momentos difíciles, también nos ayudan a encontrar soluciones. 

De hecho a pesar de que en muchas ocasiones se ha hablado con desdeño de ellos, lo cierto es que a lo largo de toda la historia de la humanidad se han contado historias reales o fantásticas que han servido para unir y reunir a personas.

Para mi son una oportunidad maravillosa para expresarnos, ayudándonos a vivenciar emociones, sentimientos, y situaciones de lo más variado.Además, son tanto una herramienta educativa, como un pilar básico para el desarrollo de la creatividad.

En la pestaña de cuentos vais a encontrar historias y cuentos que he ido creando en los últimos años, unos son para educar, otros simplemente para soñar.

Espero que os gusten.


LA RESTAURACIÓN DE VASIJAS… O DE PERSONAS


Hace tiempo que tenía en mente recomponer y rescatar del pasado unas tinajas que siempre había visto en casa de mis padres cuando era pequeña.

Por aquel entonces me parecían unos objetos enormes y magníficos, yo debía tener ocho  o diez años y las tinajas contenían, una aceite y la otra agua, estaban pintadas de verde, ese verde tan andaluz y que tanto hemos visto en puertas y ventanas, en fachadas, en macetas, ese verde que volví a ver cuando, hace no muchos años, viajé a Tánger y Ashilá  con mis amistades.

Fueron años en los que cuando cortaban el agua en el pueblo en verano, recurríamos a ellas, luego las cosas cambiaron, la casa cambió y las tinajas se sustituyeron por un moderno depósito de agua con su bomba y todo. El cobertizo que las albergaba se convirtió en una moderna cocina y las tinajas ya no tenían cabida en la casa. Simplemente se convirtieron en un estorbo y se desecharon.

Igual que desechamos a las personas cuando nos conviene o cuando nos molestan.

Afortunadamente mis padres, que no son de tirar, sino más bien de recoger y aprovechar, las guardaron en otro lugar, en un patinillo, abandonadas a su suerte, pero a la vez protegidas de males mayores,  boca abajo y a la interperie, así pasaron los años olvidadas.

Es lo mismo que a veces pasa con los hijos, llega el momento de dejarlos volar, hay padres y madres que los dejan y se olvidan de ellos, otros los dejan pero de alguna manera los siguen protegiendo.

También nos pasa con los padres, a veces los olvidamos o los desechamos porque ya no nos sirven, otras  los dejamos en un rincón, pero no acabamos de dejarlos solos, estamos ahí para ir al rescate si nos necesitan.

Siguiendo con la historia,  un año volví a fijarme en ellas, ya no parecían tan grandes ni mucho menos, pero me seguían pareciendo preciosas y tenían algo de mis recuerdos y mi infancia con ellas. En ese momento pensé en restaurarlas.

Igual pasa con las personas cambia nuestra perspectiva hacia ellas, pero si alguna vez han tenido un buen papel en nuestra vida, no nos olvidamos de ellas, las vemos de otra manera, pero las seguimos admirando.

Pasaban los años y siempre tenía algo mejor que hacer, algo “importante” que volvía a hacer que las tinajas quedaran olvidadas de nuevo.

Es lo que suele ocurrir en determinados momentos de nuestras vidas, el trabajo, las ocupaciones, las excusas que nos ponemos,  nos absorben y nos olvidamos de lo más importante.

Este año pasado, tras unos meses de mucho trabajo, siendo madre, esposa y sobre todo persona feliz, necesitaba estar con los míos y sobre todo conmigo misma, reconstituirme y recuperar fuerzas, entonces pasé de nuevo por el patinillo y volví a ver a mis queridas tinajas, decidí que ya no podía pasar más tiempo sin restaurarlas o de lo contrario en cualquier momento, cuando quisiera hacerlo, me iba a encontrar con que estaban demasiado estropeadas o incluso rotas.

Me puse manos a la obra, pregunté qué pinturas y materiales podrían ser los mejores para su restauración, compré todo lo necesario y me dediqué a arreglarlas.

Lo primero volverlas a llevar a casa, a “su casa”, una limpieza a fondo y un exámen para valorar cual era el estado real en el que se encontraban.

Una vez hecho el diagnóstico, decidí lijar en lo posible los restos de pintura vieja, esta parte fue la más costosa, la más laboriosa y la más pesada. Es como cuando queremos quitarnos de encima complejos, miedos, temores, rencores, sentimientos que nos bloquean y nos van desgastando.  Al principio no ves más que polvo y resto de suciedad y cuanto más lijas más fallos encuentras,  y más necesidad de seguir limpiando y lijando sientes.

Pero al igual que cuando nos ponemos a trabajar con nosotros/as mismos/as, llegó un momento en el que la superficie se iba poniendo lisa, cada vez más lisa y con menos restos, era como si se hubieran quedado desnudas, parecían frágiles, indefensas, como cuando una persona saca todo fuera y de pronto se siente lijera pero desnuda y frágil.

Curiosamente en este momento apareció algo que no conocía de las tinajas, un sello de fabricación artesanal, el mismo sello que cada persona tiene en su interior y que tantas veces pasa totalmente desapercibido, pero que nos convierte en piezas únicas con un valor incomparable, porque cada persona es diferente y sin embargo muy parecida a las demás que la rodean.

Ese era el momento para comenzar a reconstruir, primero una pátina para sellar los poros y proporcionarles una imprimación, una protección a posibles agresiones, agua, calor, frío,…

No es una coraza lo que deberíamos forjar en estos momentos las personas, sino más bien una imprimación, es decir, una serie de herramientas y recursos que nos recuerden que podemos sufrir reveses y que debemos hacerles frente y estar preparados/as para ellos, para resistir y seguir adelante, disfrutando de lo que tenemos.

Este momento era muy importante, una buena imprimación no significa ahogar la pieza, sino protegerla. En las personas no debe significar ponernos una coraza que nos impida disfutar de nuevas experiencias, sino simplemente tomar conciencia de nosotros/as mismos/as y aprender a disfrutar de lo que tenemos siendo auténticos con nuestra propia identidad.

Una vez protegidas quedaba la parte más divertida, decidir el color que les iba a poner, si iban a tener cenefas, algún motivo decorativo, si destacaría el sello o lo dejaría medio oculto y disimulado.

Por fin decidí darles un color cálido, un rojo carruaje que así se llama, con un marfil, recrear en sus bordes el marfil, que nos recordaría los paños con los que a veces se cubrían en sus mejores momentos y que destacaría a su vez las ondas que el alfarero definió en su origen.

Para rematar les puse unos motivos del campo, porque eso es lo que siempre han sido, tinajas de casa y de campo. Y porque es lo que me apetecía en ese momento.

No digo que sean las mejores tinajas del mundo ni que haya hecho yo la mejor restauración que se podía hacer, pero me siento satisfecha con el trabajo realizado, lo he disfrutado en cada momento, lo he compartido con mi familia y me gustan, ya lo creo que me gustan.

Es lo que pasa con nuestra vida, cuando nos queremos y nos aceptamos, cuando nos conocemos y aprendemos a vivir con nosotros/as mismos/as y con los que nos rodean, nos gusta vivir.


Ana María Paneque López.


 El proceso de restauración en imágenes:


Gracias:

Gracias mamá, gracias papá, por enseñarme a vivir, por acompañarme y escucharme en mis peores momentos, por ayudarme a crecer, por mostrarme ideales en los que creer, por obligarme a trabajar y estudiar, por hacer de mí una mujer  y darme todo lo que me habéis dado. Gracias por quererme como soy.

Gracias Carlos por estar a mi lado, por tu sinceridad, tu valentía y por compartir tu vida conmigo y con muestras hijas.

Gracias Ana y Arantza por ser mi alegría de vivir.

Gracias hermana por tu cariño inmenso, por tu riqueza como persona y por ser mi apoyo constante.

Gracias Jose Manuel y Raquel por haber nacido y regalarme vuestro cariño.

Gracias Rosi, Susana, Antonio, Rosa, Cristina, prima Ana y primo Carlos, por estar ahí en los peores y en los mejores momentos de mi vida.

Gracias a todas las personas maravillosas con las que me he cruzado en la vida, por aportarme lo mejor y enseñarme tanto.

Gracias  por todo lo que la vida me ofrece cada día. 

LA AUTORA

Mi nombre es Ana Mª Paneque López, aunque casi todo el mundo en mi entorno laboral me conoce como Ana Paneque.

Estudié Magisterio y luego Psicología, mientras estaba en la Escuela de Artes y oficios de San Telmo estudiando Diseño de Modas.

Mi vida profesional ha transcurrido entre la formación, la orientación profesional y personal, el trabajo como técnica, la investigación y el diseño de cursos y materiales didácticos. Es en este ámbito en el que soy socia de A2 Paneque-Catalán, S.C.

En mi tiempo libre disfruto con la fotografía, el diseño y el trabajo con las manos, esta faceta de mi vida es la que pretendo ir profesionalizando poco a poco, pues considero que los sueños no hay que olvidarlos, podemos aparcarlos, pero siempre aparecerá el momento de retomarlos y llegar a alcanzarlos. Por eso colaboro en el Blog de Regalos Ideales Paneque López, en el que poco a poco voy aportando mis granitos de arena.

En este blog voy a ir subiendo pensamientos, historias, emiociones y cuentos para reflexionar o simplemente para leer.

Espero que nos veamos mucho por aquí.

Un fuerte abrazo lleno de buenos deseos.